Libro de Jean-Louis Le Moigne «Ejercicios ciudadanos de vigilia epistemológica»

Ejercicios ciudadanos de vigilia epistemológica

En buena inteligencia de la complejidad

Por Jean-Louis Le Moigne

“La vigilia epistemológica y cívica” significa la actividad normal de los ciudadanos garantizando la legitimidad de los conocimientos que cada uno “opera y reflexiona al actuar”. El ejercicio de la crítica epistemológica de los conocimientos alienta a la explicitación de las hipótesis, de los puntos de vista y de las intenciones: “lo que está en juego en la constitución de conocimientos válidos”. A lo largo de los días, tanto el científico como el ciudadano pueden ejercitarse con sabiduría e integridad.

Jean-Louis Le Moigne, presidente de la «Red de Inteligencia de la Complejidad (RIC)», de la «Asociación Europea del Programa de Modelización de la Complejidad (MCX)» y vice-presidente de la «Asociación por el Pensamiento Complejo (APC)», fiel amigo y colaborador infatigble de Edgar Morin, nos hizo llegar un ejemplar de su última obra intitulada «Exercices citoyens de veille épistémologique» (Ejercicios ciudadanos de vigilia epistemológica).

En el libro deja una calurosa dedicatoria con estas palabras:

A Leonardo Rodríguez Zoya y la Comunidad de Pensamiento Complejo, un homenaje muy amistoso y una vivificante religancia. Juntos, continuamos, «se hace camino al andar». Con el equipo de animación de la Red de Inteligencia de la Complejidad. JLM. París, 22 de septiembre de 2014.

A través de Chasqui compartimos con todos ustedes y celebramos el vínculo religador entre la Red de Inteligencia de la Complejidad (RIC-MCX-APC) y la Comunidad de Pensamiento Complejo (CPC). En nombre todos los que hacemos la CPC agradecemos a Jean-Louis Le Moigne por su espíritu religador y su calidez humana, por permitirnos compartir y ‘hacer camino al andar’ juntos.

A todos los lectores de Chasqui y miembros de la CPC queremos decirles el sentido que tiene para nosotros la palabra religar.

Religar quiere decir, simplemente, ‘volver articular lo que ha sido desunido’. Evidentemente, lo que ha sido desarticulado en la sociedad contemporánea, no son sólo los conocimientos pulverizados entre disciplinas incapaces de dialogar entre sí y comprender la complejidad del mundo; sino también y más cruelmente, el lazo social entre los ciudadanos de nuestros pueblos y comunidades. En virtud de lo cual emerge un doble desafío y dificultad: en el plano epistémico la dificultad de fecundar una verdadera práctica interdisciplinaria de la ciencia que permita ‘religar’ los conocimientos sin anular la especificidad de cada disciplina; y en el terreno práctico y humano, la dificultad de ‘religarnos’ entre nosotros con una profunda humildad, sensibilidad y sentido de entrega hacia el otro y los otros.
De allí que la religancia sea al mismo tiempo un desafío epistemológico, ético y político.

Religar es el desafío crucial de nuestro tiempo, de todos y cada uno. Religarnos para pensar y actuar nuestro destino común y regenerar la esperanza de un futuro mejor posible aunque improbable, por cierto. La crisis de la esperanza y la crisis de la política son, sobre todo hoy, una crisis de la religancia que evidencia nuestra incapacidad de religar ideas, de religar acciones, de religar estrategias para construir un futuro común y una sociedad mejor. La estrategia política de nuestro tiempo es, decididamente, la estrategia de la religancia.

De allí el lema que da vida y sentido a la Comunidad de Pensamiento Complejo «religar, religar, siempre religar».

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